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Reflexiones de la UCIM en el dia de la Industria: Nos debemos un debate serio sobre nuestra industria

La industria nacional ha atravesado, como todos los sectores provinciales y nacionales los diversos vaivenes de la economía y las políticas implementadas por los distintos gobiernos o la ausencia de ellas.

Los industriales han llevado adelante sus emprendimientos independientemente de las coyunturas favorables o desfavorables y el dispar desarrollo que por sector, han ido implementando con más o menos incorporación de tecnología, más o menos visión de desarrollo o más o menos inserción en el comercio internacional, por solo mencionar algunos aspectos.

El día de la Industria nos encuentra al empresariado mendocino en una coyuntura de índices desfavorables que se mantienen desde hace un largo período y es por eso que, más que nunca debemos sentarnos y repensar cual es la visión que tenemos como país sobre la industrialización.

Esta reflexión y replanteo exige que nos sentemos diversos sectores con una visión de industria moderna, en un ámbito donde no solo se contemple la transformación de materia prima sino que incluya el diseño más amplio de negocios y los productos, la comercialización a través de distintos canales, la llegada a distintos mercados internos y externos. Qué industria queremos fomentar y cual no, en cual innovar o descartar la que ya no podemos desarrollar por temas tecnológicos o geopolíticos.

Por supuesto que existen experiencias exitosas, que han logrado crecer por la existencia de nichos que lo han permitido. Un ejemplo son los sectores industriales relacionados con los agro negocios o el turismo receptivo, este último gracias a un acomodamiento del tipo de cambio y que atrae a personas del exterior y que ha traccionando el negocio hotelero, restaurantes y alguna parte del comercio en general.

Muchos otros y sobre todos los desarrollados por el sector pyme, están sufriendo una coyuntura complicada hacia lo interno y con imposibilidades para acceder al mercado externo, principalmente por problemas de competitividad.

Desde el sector exportable argentino, la competitividad es un factor determinante a la hora de vender nuestros productos en el exterior, que en definitiva, es la salida que tiene el país. Como tal, el ingreso de dólares comerciales está fuertemente afectado por la inestabilidad política, judicial e institucional que atraviesa crónicamente el país y no hace más que poner una mochila difícil de llevar para el sector industrial y productivo  del país.

Por otro lado y en relación a la productividad, nuestro sector industrial, aun en ciertos casos un poco retrasado en cuanto a tecnología, se caracteriza en ser comparativamente eficiente a la hora de producir, pero detenta la pesada carga del llamado Costo Argentino, que nos hace poco competitivos a nivel global. Y gran parte de costo argentino, que suma costos y no valor a la cadena productiva, es adjudicable al sistema impositivo- fiscal que caracteriza al país. Argentina es un país que tiene una estructura fiscal muy burocrática y pesada para el sector productivo en general, en todos los niveles de gobierno, nacional, provincial y municipal, por lo que es absolutamente necesario encarar una reforma impositiva en serio, con criterio, que no ahogue a las actividades económicas y que tenga la suficiente flexibilidad de no mutilar a la iniciativa privada, ni desalentar la formalidad, clave para el desarrollo sustentable de nuestro país.

Desde industria madre de Mendoza, la vitivinicultura, son muchos los reclamos que se presentan a la hora de abordar la problemática Industrial. La actividad está atravesando una crisis en el Mercado Interno que ha provocado una situación de sobre stock vínico que ha determinado la intervención del Estado para paliar la situación, aunque una de las soluciones de fondo radica en sentar las bases para que estos excedentes sean exportables con un nivel de precios que permita vaciar los stocks vínicos y ofrecer un producto a valores competitivos a nivel internacional. Dentro de estas condiciones, que en su mayoría son transversales a todas las actividades económicas,  se pueden mencionar: eliminación de las retenciones y mayor agilidad en el reintegro de impuestos, apoyo a la formalización de acuerdos internacionales que permitan disminuir los aranceles con los que ingresa el vino a mercados de extrema importancia como Estados Unidos, China, México y la Union Europea, la logística en un abordaje integral del problema, principalmente el transporte terrestre, incremento de la inversión en promoción del vino como bebida nacional, una política explícita de tratamiento de las barreras para- arancelarias que dificultan el ingreso en destinos claves, solo para nombrar algunos.

Desde Ucim, seguimos alentando al empresariado a doblegar los esfuerzos de cara al futuro, e invitamos a un diálogo amplio que permita visualizar un ánimo esperanzador que permita superar la coyuntura actual, que si bien es complicada, necesita de proyección, imaginación y renovadas energías para ser revertida.

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